martes, 27 de marzo de 2012

CUANDO EL ODIO SE MATERIALIZA

FOTO: Mendocinxs por la Igualdad
La inquisición volvió a darnos un bofetón. No parecemos sociedades que superaron los fantasmas del pasado, sino que por el contrario, los alimentamos a diario.

Los alimentamos cada vez que decimos “síganle dandosubsidios a los negros”, como pasó con una pancarta que llevaban a una marcha para pedir por la muerte de Emanuel Páez, o cuando nos horrorizamos porque un pibe de 17 años se saca fotos en calzoncillos en el interior de una iglesia, pero hacemos mutis por el foro cuando un religioso dice que “la pedofilia es un regalo de Dios” o que “violar la fe es 10.000 veces peor que violar a una hija”. O cuando creemos que está bien que la policía apalee a una travesti “para que se vista como un hombre y no ande generando escándalos por ahí”. O cuando pensamos “por algo le pegó” cuando una mujer es víctima de violencia. O cuando sospechamos que esa chica violada y embarazada de esa violación “provocó la situación” y nos hacemos los defensores más férreos de los niños por nacer mientras les damos la espalda a los que ya nacieron y mendigan por las calles. O cuando permitimos que se humille, se golpee brutalmente, se mutile y se mate a un chico porque decidió vivir su sexualidad como la sentía. 

Los grupos fundamentalistas existen en todos los países del mundo, la gran diferencia es que en algunos contamos con garantías legales. Los hermanos chilenos ni siquiera cuentan con políticas de Derechos Humanos claras, tampoco con Leyes Antidiscriminatorias. En ese contexto es muy difícil que el colectivo LGBT encuentre protección legal. 

Estas cosas pasan cuando un país está gobernado por fracciones políticas de derecha. Si Argentina estuviera gobernada por la derecha hoy tendríamos genocidas en libertad, no tendríamos ley de matrimonio igualitario, no tendríamos fallos judiciales que garanticen el aborto legal, seguro y gratuito para las víctimas de ataques sexuales, tampoco tendríamos reconocimiento de la identidad de género en algunas provincias, etc.

¿Ahora nos podemos imaginar lo que sucede en Chile? La muerte de Daniel Zamudio es un problema mucho más profundo de lo que la prensa chilena nos quiere hacer creer. No es un hecho aislado. Es un problema estructural de las políticas de un estado conservador e hipócrita que pretende que toda América Latina hagamos de cuenta que no pasó nada. Pero lo cierto es que en las calles se pasean grupos de gente con ideologías nazis y lo peor de todo es que consiguen hacer daño.

En nuestro país también tenemos problemas de violencia irracional, injustificada, homófoba y autoritaria. En Trelew, provincia de Chubut, la policía está acusada de violar a un menor de 16 años en sus dependencias y ahora está siendo investigada por matar a puñaladas al único testigo del hecho. El chico se llamaba Bruno Rodriguez y se supone que era un “testigo protegido”. 

Insisto en que la culpa es nuestra, de la sociedad. Tanto en Chile como en Argentina permitimos que esas cosas sucedan porque en nuestra cabeza está siempre el “algo habrán hecho”. La víctima siempre es merecedora de su desventura: o por gay, o por trans, o por mujer, o por lo que fuera. Lo cierto es que somos una sociedad hipócrita, somos una sociedad no comprometida con los demás y constantemente estamos mirando para el otro lado en vez de intentar vivir en la diferencia que es, en definitiva, lo que nos hace mejores seres humanos.

domingo, 25 de marzo de 2012

MADRES DE LA PLAZA, EL PUEBLO LAS ABRAZA.

La mañana comenzó temprano para mí. A las siete y cuarto me desperté y a las nueve ya estaba abriendo la puerta de la oficina en la que trabajo. 

Llegué antes que cualquiera de mis compañerxs. Me había asaltado una sensación extraña. De repente me encontraba solo en un lugar donde muy pocos tenían la mínima idea de qué significaba ese día. Para la gran mayoría sólo se trataba de un feriado más impuesto por  nuestra “caprichosa” Presidenta.

Media hora más tarde la oficina se llenaba del bullicio de lxs operadorxs. El café y el mate comenzaron a seducir mi sentido del olfato, pero nada que me hiciera salir de esa sensación tan particular como, en algún punto, incómoda. 

El ambiente en general era de descontento. Mi ánimo también. Pero había una diferencia coyuntural entre su decepción y la mía. La coincidencia: ningunx de nosotrxs quería estar allí.

Ese día comprendí lo que significa el 24 de marzo para el común denominador de la gente. Su deseo era estar en sus casas durmiendo o quizás paseando con sus familias o amigos. Yo deseaba estar en casa preparando lo necesario para asistir a la Marcha por la Memoria, Verdad y Justicia que cada año organizan los Organismos de Derechos Humanos de la provincia.

MADRES CORAJE

Son muchas las personas que no toman conciencia de lo que el 24 de marzo representa. Los hijos de la democracia porque jamás vivieron en dictadura y los hijos de la dictadura por que jamás se comprometieron o, simplemente, porque suponen que esta marcha está orquestada por el gobierno nacional.

Luego, en la tarde, nos reunimos con algunxs amigxs para marchar acompañando a las Madres de la Plaza en su reclamo de justicia por sus muertos y desaparecidos. Me embriagaba un sentimiento raro pero bello: una mezcla de duelo y algarabía. Percibí por primera vez lo que significa realmente empatizar. Entendí claramente aquello que Hebe siempre repite y que hasta entonces no lo sentí: El Otro Soy Yo.  Me condolí con los hijos porque sentí que yo mismo podría ser uno de ellos, soy un hijo de esa nefasta dictadura y hoy me siento un hijo de esas madres que tanto sufrimiento las volvió fuertes e inquebrantables. Y me sentí feliz. Por fin esta democracia da pasos firmes. Pensé en Alfonsín y disculpé sus leyes de Obediencia Debida y Punto Final porque realmente había recibido una bomba de tiempo e hizo lo que pudo. Me indigné con los indultos menemistas porque fueron negociados del poder de turno, las corporaciones, los medios como el grupo Clarín, la misma Iglesia que pretende ser ingenua, y esos nefastos que desaparecieron a treinta mil personas. 

Y finalmente me regocijé pensando en que es la primera vez en la historia de la Argentina que un gobierno juzga y encarcela a los genocidas, que elige la vía de los derechos humanos antes que los negociados poderosos y que les da respuestas a las pobres viejas que han tenido que gastar zapatos dando vueltas a las plazas de sus ciudades.  Y pensé: la plaza San Martín no será lo mismo sin las madres.

viernes, 23 de marzo de 2012

FALLOS FALLADOS

Urtubey y Perez con sus trajes de Gobernadores.
Hoy el Gobernador de Mendoza dijo en declaraciones públicas que la provincia no va a adherir al fallo que la Corte Suprema de Justicia de la Nación  dictara en relación a Aborto No Punible en caso de Violaciones.
Con Pérez ya son dos los gobernadores que desoirán el histórico fallo. Junto con Salta, Mendoza será otra provincia objetora de conciencia que se negará a realizar abortos seguros en hospitales públicos, vulnerando de este modo el derecho de las mujeres a la autonomía sobre sus propios cuerpos y también violando la legislación vigente, por que el artículo 86 del Código Penal no penaliza el aborto en caso de violación o ataque sexual.

Claramente Pérez y Urtubey temen las represalias divinas provenientes del mismísimo Dior, ¿o será que temen las represalias políticas que devienen de la mismísima Iglesia Católica? Quizás teman que si se convierten en “muertos políticos” los respectivos arzobispos de Salta y Mendoza no quieran darles la extremaunción. O tal vez de tan a la izquierda y derecha que se encuentran ambos gobernadores se besan en los labios, por que Pérez es el representante del Proyecto Nacional y Popular en Mendoza y Urtubey representa al PJ de derecha y a 5 sectores más del mismo tenor en la provincia de Salta. 

Lo cierto es que ambos dijeron estar en contra de reconocimientos básicos como lo fue en su momento Matrimonio Igualitario (o para los más conservas Matrimonio Gay), dijeron públicamente no respaldar Identidad de Género, incluso no piensan hacer nada para la derogación o nulidad de los artículos discriminatorios de los Códigos de Faltas (los que criminalizan homosexualidad, travestismo y trabajo sexual). 

Ahora nos encontramos con esto. Salen crispados por un fallo que en realidad no habilita un aborto legal, seguro y gratuito para todas las mujeres y en cualquier caso, simplemente ratifica lo que ya es legal según el Código Penal: en caso de violación la mujer puede optar por realizarse un aborto en condiciones seguras.

Les horroriza pensar que este fallo sea el puntapié inicial de un debate mucho más profundo y que, en definitiva, es una deuda que los gobiernos tienen con las mujeres. 

Durante siglos se ha marginado, condenado, estigmatizado, vulnerado, atropellado, etc.,  los derechos de las mujeres. Fueron ellas quienes a base de esfuerzo y de unión han conseguido que se les reconozcan sus derechos en casi todos los ámbitos, pero queda, entre otras cosas, el derecho de decidir cuándo, cuántos y con quién tener hijxs. Ese derecho es inalienable y es, en resumidas cuentas, un derecho humano. 

Por eso es que debemos decir basta a la imposición de criterios medievales, extractos de pensamientos cristianos con los que se nos pretende obligar a vivir como si esos criterios fueran “la ley” y como tal, se debe “imponer” a todxs lxs ciudadanxs. 

El camino hacia la plena afirmación de los derechos humanos ya comenzó. Estamos viviendo un momento propicio para exigir a los gobiernos el respeto por el/la otrx, solo es cuestión de decidirnos a acompañar a los organismos de Derechos Humanos, a las organizaciones sociales y a lxs pocxs funcionarixs públicxs que dan la cara sin temer a convertirse en olvido.

lunes, 19 de marzo de 2012

HABÍA UNA VEZ...


Había una vez, en un tiempo no muy lejano, una niña que había nacido en un país conmocionado por las continuas luchas políticas inmersas en el resto del mundo bipolar donde la vida se dividía en comunismo y capitalismo.

Esa niña, que sentía y se expresaba como tal pero que su cuerpo era de niño, empezaba a crecer bajo el reinado de los monstruos dictatoriales que condujeron las políticas de la región durante toda la década del 70 y principios de los 80. Esa niña que no quería ser niño se vio obligada a esconder todo sentimiento contrario a su género biológico porque de no hacerlo esos monstruos hubieran acabado con su vida.

La cultura, la religión y la sociedad obligaban a esa niña a ser niño, pero el sentimiento de quién era ella en verdad pudo más y así se fue convirtiendo, transformando, como la mariposa, en una hermosa joven.

Pero ese mundo no estaba en condiciones de comprender que existía mucho más que esa dualidad dominante, entonces se convirtió en objeto de burlas y juicios de valores vetustos, primitivos, obtusos, decorosamente rancios, exigentes de una moral ignominiosa, excluyente, sectaria, intransigente, condenatoria de toda forma de felicidad y deseo separados de las tradiciones y costumbres infames de una sociedad recelosa.

Con el correr de los años esa niña que se transformó en esa joven, finalmente logro ser una mujer valiente y aguerrida que desafió toda norma preexistente. Y entendiéndose en su diferencia encabezó una lucha desigual contra el poder absurdo que las sociedades patriarcales imponen desde las costumbres rígidas que las iglesias asignan.

Su lucha fue decisiva en el reconocimiento de los derechos de muchxs otrxs que se encontraban en su misma situación. Pero no pudo ver su pelea ganada porque esa mujer valerosa un día no despertó.

Y esa niña que nació niño fue sepultada con un nombre que no le pertenecía, irrespetada y humillada por que su epitafio indicaba que en esa tumba yacía un hombre y no aquella mujer combativa que antes luchó por ser reconocida.

Hoy, lxs que la sobrevivimos, nos vemos en la obligación de reivindicar su memoria y su lucha exigiendo que todas las personas, se sientan quienes se sientan, se vean reflejadas ante el espejo y la sociedad con un documento que las legitime. Hoy tenemos que lograr que todas las Claudia Pía de nuestro país puedan vivir y morir dignamente.

domingo, 11 de marzo de 2012

LA ERA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Aunque todo se sucedió de la manera más pacífica posible, los incidentes no se hicieron esperar en la I Marcha del Orgullo Gay organizada en la ciudad de San Rafael, en el sur mendocino.

Lxs católicxs de esa localidad, reaccionarios, fundamentalistas y de mente cuadrangular enviaron una carta al Intendente Emir Félix para "proteger" a la catedral principal del paso de los manifestantes. Convocaron a los "hombres" católicos a hacer una barrera "viril" alrededor de la iglesia con el objeto de preservar el fanatismo y alentar a otrxs a violentar a lxs manifestantes de la marcha. 
FOTO: HUGO MUR

Reza la carta que la protesta del colectivo LGBT es una provocación. Yo no sabía que exigir el reconocimiento de la identidad de las personas es una provocación, o que expresarla según unx la sienta sea desafiante. 

No estamos frente a un problema menor. En un país en el que el Matrimonio entre personas del mismo o diferente sexo es una realidad y con el debate instalado en el Congreso de la Nación sobre la Identidad de Género, es inaceptable que se permita y se de curso a estas formas de odio.

Y son precisamente algunxs católicxs quienes pregonan el "amor al prójimo". Creo que deberán replantearse su definición de prójimo. Creo que para ellos prójimo es aquel/la que piensa y siente como ellxs. Para nosotros "el otro soy yo" y con esto intentamos empatizar con quienes son diferentes a nosotros y en respeto a esa diferencia tratamos de aceptarlxs como pares.

FOTO: HUGO MUR
Cuando pienso que "el otro soy yo" estoy haciendo propios sus reclamos y sus problemáticas, estoy secundando sus luchas que muchas veces, desde una perspectiva individualista, no son las mías, pero entiendo que reconocer los derechos que las personas tienen, aunque a mi no me afecte directamente, es construir una sociedad mejor, más justa e inclusiva.

Somos nosotrxs quienes tenemos que dar el paso que falta para evolucionar a la siguiente Era. Ellos, la gente como Ricardo S. Curutchet de San Rafael o en su momento Ernesto Lamuedra, vivirán por siempre en la Edad Media, mientras que nosotros pasaremos a la Era de los Derechos Humanos donde no existirán represores ideológicos o de la fe que controlen nuestras mentes, nuestros cuerpos y nuestros destinos y el "amor al prójimo" será una realidad.

Fuentes: http://laventanadigital.com.ar/index.php/actualidad/sociedad/301-polemica-carta-contra-la-qmarcha-del-orgulloq