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sábado, 13 de abril de 2013

Había una vez...



Había una vez, en un lugar remoto, una bella doncella que había crecido en una familia humilde. La bella muchacha fue educada en casa para que no se mezclara con los varones que, según insistían sus amorosos padre y madre, eran la perdición para una chica de su edad.

Los domingos se vestía con sus mejores trajes y, acompañada por su madre, asistía al servicio dominical de la iglesia de la región.


De sus tutores aprendía sobre los personajes más importantes de la historia del lugar y cuál es el rol que debe ocupar una mujer dentro de la comunidad.


Cierto día, la bella muchacha conoció a un apuesto caballero de quién se enamoró perdidamente. El joven le exigía constantemente que le demostrara su amor relacionándose íntimamente con él, pero ella no aprobaba tales prácticas. Creía férreamente en los principios inculcados por su familia, su congregación y sus mentores. Estaba convencida que la virtud de una muchacha está en la virginidad más pura hasta el sagrado matrimonio. Los embarazos de mujeres sin esposo eran, para ella, cosa de “perdidas” sin moral alguna. Aspiraba y sostenía que tendría los hijos que Dios quisiera darle y siempre dentro de un matrimonio bien constituido y feliz. Siempre decía que jamás tendría un hijo de hombre alguno sin antes tomar los votos sacramentales del matrimonio.


Este joven de familia adinerada un día se cansó de la espera. Fue así como una tarde de otoño el joven apuesto de buena familia esperó a la dulce doncella a la salida de la iglesia. Estaba acompañado por dos sujetos más, todos ellos hijos de los más respetables magistrados de la ciudad.


La muchacha salió del catecismo y caminó por la oscura acera en dirección a su casa. En la siguiente esquina fue interceptada por su joven prometido. Se saludaron sin tocarse siquiera. Él le pidió a ella que al menos le dejara besar sus hermosos labios rosados. Ella se opuso absolutamente, entonces el joven la tomó de los brazos y la condujo al interior de un callejón intransitable, donde los esperaban los otros dos hombres que estaban con él. Una vez allí, los hombres le quitaron la ropa haciéndola jirones y la poseyeron tantas veces cómo quisieron. Una vez terminada su faena, los tres jóvenes dejaron a la muchacha tendida en el suelo, vulnerada, inconsciente, profana.


El padre de la joven, desesperado al ver que su única hija no volvía a casa, salió en su búsqueda. La encontró con las primeras luces del día, desnuda, ultrajada, herida como una perra moribunda.


Grande fue la sorpresa al enterarse que aquella tierna e inocente niña llevaba en su cuerpo el fruto de ese abuso impúdico. Comenzó a odiar su vientre y su vida. Deseaba arrancarse esa consecuencia aciaga de su ser, pero no podía hacerlo.


Su padre constantemente se preguntó si su hija no habría provocado esa desgracia. Ese era el argumento que blandían los jóvenes bandidos que habían desflorado a la bella joven en todos los sentidos posibles.


Desacreditada por sus mentores, humillada por su congregación e ignorada por su familia, la joven que un día soñaba con un esposo bueno, los hijos que pudiera tener y una vida plena de amor, decidió extirpar de su cuerpo a ese fruto del horror. Lo había planeado todo. Iría con la partera del pueblo, ella se encargaría de aquel aborrecido ser que crecía en su interior y luego escaparía lejos, a un lugar donde nadie supiera quién es y lo que habían hecho con ella. Pero el destino que es a veces el peor enemigo se encargó de frustrar aquellos planes de libertad y la mujer que perdió su juventud, belleza y castidad aquella noche de otoño, fue encarcelada.


Una mañana el pueblo supo que la condenada muchacha había alcanzado su tan ansiada libertad en el momento en que pasaba su cortejo en dirección al cementerio. Su único legado fue una soga que pendía del techo de su prisión y una nota que decía: “Señor: me defraudaste dándome un destino adverso, pero yo supe torcer el camino. Mi conciencia está en paz”.


 



domingo, 11 de marzo de 2012

LA ERA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Aunque todo se sucedió de la manera más pacífica posible, los incidentes no se hicieron esperar en la I Marcha del Orgullo Gay organizada en la ciudad de San Rafael, en el sur mendocino.

Lxs católicxs de esa localidad, reaccionarios, fundamentalistas y de mente cuadrangular enviaron una carta al Intendente Emir Félix para "proteger" a la catedral principal del paso de los manifestantes. Convocaron a los "hombres" católicos a hacer una barrera "viril" alrededor de la iglesia con el objeto de preservar el fanatismo y alentar a otrxs a violentar a lxs manifestantes de la marcha. 
FOTO: HUGO MUR

Reza la carta que la protesta del colectivo LGBT es una provocación. Yo no sabía que exigir el reconocimiento de la identidad de las personas es una provocación, o que expresarla según unx la sienta sea desafiante. 

No estamos frente a un problema menor. En un país en el que el Matrimonio entre personas del mismo o diferente sexo es una realidad y con el debate instalado en el Congreso de la Nación sobre la Identidad de Género, es inaceptable que se permita y se de curso a estas formas de odio.

Y son precisamente algunxs católicxs quienes pregonan el "amor al prójimo". Creo que deberán replantearse su definición de prójimo. Creo que para ellos prójimo es aquel/la que piensa y siente como ellxs. Para nosotros "el otro soy yo" y con esto intentamos empatizar con quienes son diferentes a nosotros y en respeto a esa diferencia tratamos de aceptarlxs como pares.

FOTO: HUGO MUR
Cuando pienso que "el otro soy yo" estoy haciendo propios sus reclamos y sus problemáticas, estoy secundando sus luchas que muchas veces, desde una perspectiva individualista, no son las mías, pero entiendo que reconocer los derechos que las personas tienen, aunque a mi no me afecte directamente, es construir una sociedad mejor, más justa e inclusiva.

Somos nosotrxs quienes tenemos que dar el paso que falta para evolucionar a la siguiente Era. Ellos, la gente como Ricardo S. Curutchet de San Rafael o en su momento Ernesto Lamuedra, vivirán por siempre en la Edad Media, mientras que nosotros pasaremos a la Era de los Derechos Humanos donde no existirán represores ideológicos o de la fe que controlen nuestras mentes, nuestros cuerpos y nuestros destinos y el "amor al prójimo" será una realidad.

Fuentes: http://laventanadigital.com.ar/index.php/actualidad/sociedad/301-polemica-carta-contra-la-qmarcha-del-orgulloq

domingo, 4 de marzo de 2012

COPLAS POR LA MUERTE DE SU PADRE

Recuerde el alma dormida,          
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte              
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,             
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,                           
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar             
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos        
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;                          
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos          
y los ricos.

Invocación:

Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,            
que traen yerbas secretas
sus sabores;
A aquél sólo me encomiendo,
aquél sólo invoco yo
de verdad,                           
que en este mundo viviendo
el mundo no conoció
su deidad.

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada          
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,             
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.                         

Este mundo bueno fue
si bien usáramos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquél                  
que atendemos.
Aun aquel hijo de Dios,
para subirnos al cielo
descendió
a nacer acá entre nos,               
y a vivir en este suelo
do murió.

Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,                          
que en este mundo traidor,
aun primero que muramos
las perdamos:
de ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados           
que acaecen,
de ellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallecen.

Decidme: la hermosura,             
la gentil frescura y tez
de la cara,
el color y la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?                       
Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal              
de senectud.

Pues la sangre de los godos,
y el linaje y la nobleza
tan crecida,
¡por cuántas vías y modos            
se pierde su gran alteza             
en esta vida!
Unos, por poco valer,
¡por cuán bajos y abatidos
que los tienen!                      
otros que, por no tener,             
con oficios no debidos
se mantienen.

Los estados y riqueza
que nos dejan a deshora,             
¿quién lo duda?                  
no les pidamos firmeza,
pues son de una señora
que se muda.
Que bienes son de Fortuna            
que revuelven con su rueda           
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.                         

Pero digo que acompañen              
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por eso nos engañen,
pues se va la vida apriesa           
como sueño;                      
y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá,             
que por ellos esperamos,              
eternales.

Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,                         
no son sino corredores,              
y la muerte, la celada
en que caemos.
No mirando nuestro daño,
corremos a rienda suelta             
sin parar;                       
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.

Si fuese en nuestro poder          
hacer la cara hermosa                
corporal,
como podemos hacer
el alma tan glorïosa,
angelical,                           
¡qué diligencia tan viva             
tuviéramos toda hora,
y tan presta,
en componer la cativa,
dejándonos la señora                 
descompuesta!                    

Esos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
por casos tristes, llorosos,         
fueron sus buenas venturas           
trastornadas;
así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y prelados,                          
así los trata la muerte              
como a los pobres pastores
de ganados.

Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos           
ni sus glorias;
dejemos a los romanos,
aunque oímos y leímos
sus historias.
No curemos de saber                  
lo de aquel siglo pasado
qué fue de ello;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquello.                        

¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué fue de tanta invención           
como trajeron?
Las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras,
¿fueron sino devaneos?               
¿qué fueron sino verduras
de las eras?

¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados, sus vestidos,
sus olores?                          
¿Qué se hicieron las llamas          
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas                
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?

Pues el otro, su heredero,         
don Enrique, ¡qué poderes
alcanzaba!
¡Cuán blando, cuán halaguero
el mundo con sus placeres
se le daba!                          
Mas verás cuán enemigo,
cuán contrario, cuán cruel
se le mostró;
habiéndole sido amigo,
¡cuán poco duró con él               
lo que le dio!

Las dádivas desmedidas,
los edificios reales
llenos de oro,
las vajillas tan febridas,           
los enriques y reales
del tesoro;
los jaeces, los caballos
de sus gentes y atavíos
tan sobrados,                        
¿dónde iremos a buscallos?
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?

Pues su hermano el inocente,
que en su vida sucesor               
se llamó,
¡qué corte tan excelente
tuvo y cuánto gran señor
le siguió!
Mas, como fuese mortal,              
metióle la muerte luego
en su fragua.
¡Oh, juïcio divinal,
cuando más ardía el fuego,
echaste agua!                        

Pues aquel gran Condestable,
maestre que conocimos
tan privado,
no cumple que de él se hable,        
sino sólo que lo vimos               
degollado.
Sus infinitos tesoros,
sus villas y sus lugares,
su mandar,
¿qué le fueron sino lloros?          
¿Qué fueron sino pesares
al dejar?

Y los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,                          
que a los grandes y medianos
trajeron tan sojuzgados
a sus leyes;
aquella prosperidad
que tan alta fue subida              
y ensalzada,
¿qué fue sino claridad
que cuando más encendida
fue amatada?

Tantos duques excelentes,          
tantos marqueses y condes
y varones
como vimos tan potentes,
di, muerte, ¿dó los escondes
y traspones?                         
Y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza las atierras           
y deshaces.

Las huestes innumerables,
los pendones, estandartes
y banderas,
los castillos impugnables,           
los muros y baluartes
y barreras,
la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovecha?                      
que si tú vienes airada,
todo lo pasas de claro
con tu flecha.

Aquél de buenos abrigo,
amado por virtuoso                   
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente;
sus hechos grandes y claros          
no cumple que los alabe,
pues los vieron,   
ni los quiero hacer caros
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.                       

Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados           
y valientes!
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Cuán benigno a los sujetos!         
¡A los bravos y dañosos,
qué león!

En ventura Octaviano;
Julio César en vencer
y batallar;                          
en la virtud, Africano;
Aníbal en el saber
y trabajar;
en la bondad, un Trajano;
Tito en liberalidad                  
con alegría;
en su brazo, Aureliano;
Marco Tulio en la verdad
que prometía.

Antonio Pío en clemencia;          
Marco Aurelio en igualdad
del semblante;
Adriano en elocuencia;
Teodosio en humanidad
y buen talante;                      
Aurelio Alejandro fue
en disciplina y rigor
de la guerra;
un Constantino en la fe,
Camilo en el gran amor               
de su tierra.

No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó muchas riquezas
ni vajillas;
mas hizo guerra a los moros,         
ganando sus fortalezas
y sus villas;
y en las lides que venció,
muchos moros y caballos
se perdieron;                        
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.

Pues por su honra y estado,
en otros tiempos pasados,            
¿cómo se hubo?
Quedando desamparado,
con hermanos y criados
se sostuvo.
Después que hechos famosos           
hizo en esta misma guerra
que hacía,
hizo tratos tan honrosos
que le dieron aún más tierra
que tenía.                           

Estas sus viejas historias
que con su brazo pintó
en juventud, 
con otras nuevas victorias
ahora las renovó                     
en senectud.
Por su grande habilidad,
por méritos y ancianía
bien gastada,
alcanzó la dignidad                  
de la gran Caballería
de la Espada.

Y sus villas y sus tierras
ocupadas de tiranos
las halló;                           
mas por cercos y por guerras
y por fuerza de sus manos
las cobró.
Pues nuestro rey natural,
si de las obras que obró             
fue servido,
dígalo el de Portugal
y en Castilla quien siguió
su partido.
                                 
Después de puesta la vida          
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero:                           
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la muerte a llamar              
a su puerta,

diciendo: «Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro corazón de acero,            
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,                         
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama.

No se os haga tan amarga
la batalla temerosa                  
que esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama glorïosa
acá dejáis,
(aunque esta vida de honor           
tampoco no es eternal
ni verdadera);
mas, con todo, es muy mejor
que la otra temporal
perecedera.                          

El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida deleitable
en que moran los pecados             
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,              
con trabajos y aflicciones
contra moros.

Y pues vos, claro varón,
tanta sangre derramasteis
de paganos,                          
esperad el galardón
que en este mundo ganasteis
por las manos;
y con esta confianza
y con la fe tan entera               
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera
ganaréis.»

«No tengamos tiempo ya             
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;                           
y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera         
es locura.

Oración:

Tú, que por nuestra maldad,
tomaste forma servil
y bajo nombre;
tú, que a tu divinidad               
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
tú, que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona,                       
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona.»

Fin:

Así, con tal entender,
todos sentidos humanos               
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio        
(en cual la dio en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió
dejónos harto consuelo
su memoria.
 
Jorge Manrique
1440 - 1479 

sábado, 3 de marzo de 2012

DURO CON ELLA

DURO CON ELLA !! YO SOY DOCENTE Y NO SE LO PERDONO !!!
DURO CON ELLA !! YO SOY OPOSITOR, ASI QUE APROVECHO Y QUE SE CAGUE !!
DURO CON ELLA !! TAL VES ESTÉ ARREPENTIDA ?? NO ES MI PROBLEMA, VAMOS A MACHACARLE CONSTANTEMENTE !!
Duro con ella, duro. Se equivocó fiero en la cantidad de horas diarias de trabajo docente y en los meses de vacaciones. Eso es imperdonable. Duro con ella ahora que se equivocó. Qué importa el 6,47 % del PBI para la Educación. Qué importa que sea el presupuesto educativo más alto de la Historia Argentina y el más alto de la América Latina. Duro con ella. Qué importan las 1.300 escuelas construidas por el kirchnerismo. Qué importan las millones de computadoras para los pibes y las pibas de nuestro pueblo. Qué importa la Asignación Universal por Hijo y las vacunas para los alumnos. Se equivocó y alcanza para darle duro. ¿Qué me importa que digan que los chicos pobres de Tilcara y el pobrerío de Lomas de Zamora la amen y le agradezcan cada vez que la ven porque ellos ahora tienen escuela, sus padres tienen trabajo y el pueblo tiene patria nuevamente? Eso es pura demagogia. Se equivocó, viejo, y la tendrá que pagar. Qué importa que haya vuelto la Escuela Técnica y se haya creado un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Qué importa Tecnópolis y su discurso educativo. Duro con ella. Qué importa que se defiendan las Malvinas y se esté en plena pelea contra el colonialismo inglés. ¡Por favor, no me vengas con tu nacionalismo!. Qué importan los juicios a los genocidas y que le rinda homenaje a Baltazar Garzón. ¿Qué tiene que ver eso?. Qué importan los 45 millones de libros repartidos por su Gobierno. Son todos detalles. ¿Entendés? De-ta-lles. ¿Cómo decís? ¿Que los pibes de los laburantes no pudieron tener su primer día de clase por culpa del paro docente? ¡Y si ahora dicen que ya no van a comer a las escuelas sino a aprender! Que esperen un par de días más y listo. ¿Que podían hacer otra medida de fuerza pero sin joder a los pibes? Es otro detalle. ¿Que ahora se prendieron a apoyarlos Magnetto y su Clarín, Mitre y su Nación y lo que ellos llaman el gorilaje de izquierda y de derecha? ¿Y yo que culpa tengo? Pero no te voy a permitir que me digas ni gorila ni trosco, eh. Se equivocó fiero y no es asunto mío. Duro con ella. ¿Que yo digo que mejor que hacer es decir y mejor que realizar es prometer? No me chicanees. Si vos sabes que se equivocó.

Oscar Osvaldo Diez

miércoles, 26 de octubre de 2011

Carta a lxs Diputadxs Mendocinxs en el Congreso Nacional

Cuando las mujeres hablamos de aborto, decimos “nosotras”, porque se trata de una práctica que está presente a lo largo de nuestras vidas: en nuestras familias, entre nuestras amigas, en nuestros propios cuerpos, como acto o como posibilidad. Nosotras abortamos, pero no contamos con el derecho legal de hacerlo. O podemos decir también que, aunque no se nos reconozca el derecho de hacerlo, abortamos igual, de cualquier manera. 
Abortamos con las condiciones de higiene y seguridad que podemos pagarnos, en una clínica privada, o privadas, justamente, de las que no podemos pagarnos, y lo hacemos con la “partera” del barrio o en la propia casa, con enormes riesgos para nuestra salud, y el terror de tener que necesitar después ayuda que nos exponga a la denuncia por parte del personal médico de un hospital. Esta diferencia en la seguridad que depende de la situación económica de la solicitante, contribuye al mercado negro del aborto clandestino, un mercado de 1000 millones de pesos cada año[1], que constituye además una clara injusticia social basada en las posibilidades económicas. Abortamos angustiadas por esta clandestinidad, a la que se nos obliga, incluso cuando nuestro caso se corresponde con alguna de las excepciones que contempla el Código Penal. Un ejemplo de esto es lo ocurrido con Ana María Acevedo, caso testigo en la región en el reclamo ante la CIDH[2]. Acevedo era una joven mujer santafecina, pobre y madre de tres niños, que cursaba un embarazo muy reciente cuando le diagnosticaron cáncer de mandíbula. Ante el pedido de aborto terapéutico, el Comité de Bioética del Hospital Iturraspe prefirió sostener el embarazo y, en cambio, suspenderle el tratamiento oncológico. La historia de Ana María termina con un embarazo malogrado a las 24 semanas, el dolor insoportable del cáncer, el coma farmacológico seguido de muerte y sus tres hijos huérfanos de madre[3]. Recordamos también el caso reciente de la adolescente misionera, embarazada fruto de la violación por parte de un tío, que reclamó un aborto; su madre fue mal informada acerca de falsos riesgos por el personal médico, que le impidió esta práctica, y hoy la niña cursa su embarazo en el total abandono por parte de todos los sectores, públicos y de la sociedad civil, que batallaron contra su derecho[4]. Historias similares se cuentan por docenas en todo el país, involucrando a niñas y mujeres con discapacidad mental, cuyas madres tuvieron que elegir entre hacerlas abortar en la clandestinidad, o resignarse a criar, además de una hija que no puede valerse por sí misma, al niño o la niña que esta tendría. Abortamos también empujadas a ello por el mismo sistema de salud que nos niega el acceso a los métodos anticonceptivos en muchas provincias. Es lo ocurrido con Mónica, una mujer entrerriana, de 26 años, pobre y padeciente del síndrome de Fallot, una patología cardíaca crónica: no le colocaron un dispositivo intrauterino (DIU) cuando lo solicitó, luego le negaron el aborto terapéutico en dos hospitales públicos, y ahora permanece internada, en reposo absoluto y lejos de su esposo y su hijo adolescente[5]. Abortamos exponiéndonos al reproche de sectores de la sociedad que insisten en la consigna de que el aborto es un asesinato, que llaman “bebé” al embrión, que nombran como “madre” a la mujer embarazada aunque no quiera serlo, argumentando un sufrimiento en el aborto que no es posible biológicamente por falta de desarrollo nervioso del embrión, y defienden los supuestos derechos del que denominan “niño por nacer”, creando con sus falacias una persona donde no la hay, e ignorando los derechos de la persona que sí existe, la mujer, a la que se reduce al rol de incubadora. Abortamos a pesar de las advertencias de estos mismos sectores que nos hablan de un supuesto daño psicológico irreversible, porque sabemos que, más allá de la persecución moralizadora y culpabilizadora de estos sectores, el único daño irreversible que nos amenaza es el físico, como la esterilidad o la muerte, consecuencia de la misma clandestinidad de la práctica, y no una angustia con la que intentan desmentir la capacidad que tenemos las mujeres de decidir sobre nuestros propios cuerpos. Abortamos aunque nos traten de asesinas e irresponsables, ignorando la relevancia que la contemplación de los derechos de las mujeres tiene en la agenda de los derechos humanos, y la alta incidencia que tiene en la Argentina la falla del método anticonceptivo en los embarazos, la violencia de género o la desinformación: el 40% de los embarazos en el país no fue buscado, un porcentaje que alcanza el 70% en adolescentes[6].

Abortamos en gran número, y por eso el derecho a hacerlo es un asunto relevante de salud pública. Recientemente, en la jornada “El aborto, un problema de salud pública”, el doctor Mario Sebastiani, del Servicio de Obstetricia del Hospital Italiano y presidente del Comité de Bioética de ese hospital, explicaba que en la Argentina se registra casi un aborto por cada embarazo llevado a término, es decir, más de 500.000 al año[7]. La clandestinidad de esta práctica genera al año más de 50.000 internaciones por aborto mal realizado[8] y más de 200 muertes de mujeres en edad fértil. Estos son los números que obligan a dejar de pensar en el aborto como una cuestión moral para entenderlo como un aspecto principal de la salud pública. Explica el doctor Sebastiani: “Hay algunos lugares donde esto está relegado a la clandestinidad, a la inseguridad, a la enfermedad y a la muerte; y en otros donde es un triunfo de la salud pública. Lo que significa que aún siendo terriblemente dificultoso el problema del aborto desde el punto de vista moral, religioso, humanitario, la salud pública les dice a las mujeres que no las va a desproteger ni les dará la espalda. La salud pública les ofrecerá a esas mujeres un procedimiento absolutamente seguro que interrumpa la gestación, luego las asesorará a los efectos de que no vuelvan a tener una repitencia y de que no vuelva a tener un embarazo no deseado. Esta escenografía se contrapone a la clandestinidad que resuelve el problema cuanto antes y de las peores maneras”[9]. La mención a la prevención de la repitencia hace foco en otro de los cuestionamientos frecuentes a la legalización del aborto: la posibilidad de que aumente la práctica. Es un argumento que suele utilizarse contra la ampliación de derechos: se dijo que las parejas se separarían más si se legalizaba el divorcio, o que se produciría una crisis social y familiar con la sanción del matrimonio igualitario. En el caso del aborto, no solamente se evitarían el daño físico y la muerte de las mujeres en edad fértil, sino que además, al quedar la práctica dentro del sistema de salud, se la podría asesorar con información médica veraz, y proveer con métodos anticonceptivos, para que pueda evitar la realización de una nueva interrupción de un embarazo no deseado. Contar con una ley de interrupción voluntaria del embarazo no obligará a nadie a abortar, pero, si asegurará la salud de las mujeres que aún a riesgo de enfermarse, morir o ir presas interrumpen sus embarazos porque no es su momento, o porque no lo pueden sostener económicamente o porque han sido violadas.

En los últimos años, los derechos humanos se han convertido en parte central de la agenda pública argentina. Así como reconocemos este avance, corresponde recordar que desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU), especialmente a través de la Relatoría del Consejo de Derechos Humanos (CDH), se sostiene que la salud sexual y reproductiva de las mujeres debe dejar de ser un asunto de moral pública para ser reconocida como un asunto central de los derechos humanos. El Relator Especial del CDH, Anand Grover, en el párrafo 21 del informe “El derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental”, sostiene: “Las leyes penales que castigan y restringen el aborto inducido son el ejemplo paradigmático de las barreras inaceptables que impiden a las mujeres ejercer su derecho a la salud y, por consiguiente, deben eliminarse. Estas leyes atentan contra la dignidad y autonomía de la mujer al restringir gravemente su libertad para adoptar decisiones que afecten a su salud sexual y reproductiva. Asimismo, generan invariablemente efectos nocivos para la salud física, al ser causa de muertes evitables, morbilidad y mala salud, y para la salud mental, entre otras cosas porque las mujeres afectadas se arriesgan a caer en el sistema de justicia penal. La promulgación o el mantenimiento de leyes que penalicen el aborto puede constituir una violación de la obligación de los Estados de respetar, proteger y hacer efectivo el derecho a la salud”[10].

Es por todo lo expuesto que consideramos que nuestros legisladores y legisladoras tienen la obligación política de avalar, en este debate, el proyecto que reconoce el derecho absoluto a la interrupción voluntaria del embarazo, como práctica regular dentro del sistema de salud en todos los sectores. Las mujeres en la Argentina necesitamos, tenemos derecho y lo reclamamos, a la educación sexual integral para decidir, al libre acceso a los métodos anticonceptivos para no abortar, y la interrupción voluntaria del embarazo con garantía, legal, seguro y gratuito para no morir.


Firmamos: Mendocinxs por la Igualdad – Libres por la Diversidades – Juana Azurduy – Coordinación de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNCuyo - Movimiento Universitario SUR – Libres del Sur Mendoza en el Frente Amplio Progresista

Fuentes:

[1] “Algo habrán hecho”, en Aborto con Pastillas, 31-08-2010. http://abortoconpastillas.info/2010/08/31/algo-habran-hecho/

[2]
“ONGs de Argentina Denunciaron ante la CIDH las consecuencias de la criminalización del aborto”, en Protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes víctimas o testigos de delitos o violencia familiar, 29-03-2011. http://www.proteccioninfancia.org.ar/node/464
[3]
“Condenada en nombre de la medicina”, en Página/12, 29-03-2011. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/165132-52784-2011-03-29.html
[4]
“Denunciaron el abandono en que se encuentra la niña violada a la que se le negó el aborto no punible”, en RedMisiones.TV, 13-10-2011. http://www.redmisiones.tv/ampliar.php?id=1011
[5]
“Una vida en riesgo por negar un aborto”, nota de Mariana Carbajal en Página/12, 13-10-2011. http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-178801-2011-10-13.html
[6]
“Madres argentinas: tienen en promedio de 2 a 3 hijos”, en Diario El Ciudadano y la Gente, 16-00-2011.
http://www.elciudadanoweb.com/?p=260010

[7]
“En Argentina tenemos casi un aborto por cada recién nacido”, en Diario La Mañana de Neuquén, 22-10-2011. http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2011/10/22/en-argentina-tenemos-casi-un-aborto-por-cada-recien-nacido_124963#
[8]
“Reclaman políticas para evitar muertes durante el embarazo y el parto”, en DocSalud.com, 28-03-2011. http://www.docsalud.com/articulo/2232/reclaman-pol%C3%ADticas-para-evitar-muertes-durante-el-embarazo-y-el-parto
[9]
“En Argentina tenemos casi un aborto por cada recién nacido”, en Diario La Mañana de Neuquén, 22-10-2011. http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2011/10/22/en-argentina-tenemos-casi-un-aborto-por-cada-recien-nacido_124963#
[10]
“El derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental”, Asamblea General de las Naciones Unidas, 03-08-2011. http://www.un.org/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/66/254&referer=/english/&Lang=S

sábado, 15 de octubre de 2011

Asignación Universal según Miguel Del Sel: el MIDACHI-Pro-Derechista


Si hay dos medidas de gobierno nacional que han sido ejemplo para muchos países latinoamericanos y no latinoamericanos, son Asignación Universal por Hijo (AUH) y Asignación Universal por Embarazo (AUE).

Creo que es muy importante entender el espíritu de estas medidas. No son medidas clientelistas por que las reciben todxs aquellxs que cumplen con los requisitos. No podemos decir que el gobierno te da la asignación a cambio de un voto. Tampoco son subsidios. Los subsidios son cantidades de dinero que recibe una persona o entidad, de manera excepcional, como ayuda para satisfacer una necesidad determinada. Esto es una asignación, es decir, es la cantidad de dinero que se da a una persona o institución de manera periódica.

La palabra subsidio tiene en argentina una connotación negativa. Se la asocia con la limosna, con el clientelismo, con la beneficencia. En ese sentido, la asignación es un derecho que les corresponde a las personas para dignificarlas.

Asignaciones Universales por hijo y embarazo entrañan el reparo del Estado a la vulneración de derechos que debió garantizar siempre, tales como el derecho a la salud y a la educación.

En este sentido, existe una contraprestación, por ponerle un nombre, de parte de lxs beneficiarixs de estas asignaciones: lxs niñxs debe ir a la escuela y deben llevar controles médicos periódicos. De esta manera se lxs incluye dentro del sistema educativo y de salud.

Digo esto por que recientemente leí una nota en un medio mendocino donde el midachi Miguel Del Sel dice que gracias a la asignación universal por embarazo las adolescentes de entre 12 y 13 años se “embarazanpara recibir una platita”.

Yo quisiera saber si el Sr. Del Sel mantiene un/a hijx con doscientos setenta pesos. En ese sentido es ilógico pensar que las mujeres pobres decidan ser una “fábrica de niñxs” para poder cobrar “esa platita”.

La asignación no es más que una ayuda. Si tuviéramos en debate una asignación de dos mil pesos, entonces se podrían considerar los dichos de midachi pro – derechista. Pero considerando el poco dinero que representa la asignación no podemos oír siquiera las burradas de este personaje.

Sr. Midachi, no es que las niñas se embaracen para recibir una platita, el tema es que cada vez más chicas embarazadas asisten a los controles, por que de no hacerlo, no cobrarían nada. No se triplicaron los embarazos adolescentes, se triplicaron las visitas al/a obstetra. No sea ignorante Sr. Midachi-Pro-Derechista. Antes de tirar esos dardos, piense un poco en la cantidad de gente beneficiada no solamente de manera económica, sino también en cuestiones de derechos.

miércoles, 27 de julio de 2011

CALIFORNIA ORDENA QUE LA HISTORIA GAY SE ESTUDIE EN LAS ESCUELAS

Por Jim Christie | Reuters – Hace 8 horas

SAN FRANCISCO (Reuters) - California se convirtió en el primer estado de Estados Unidos que requerirá que los libros de texto de la escuela pública incluyan los logros de los gays, lesbianas y transexuales, ya que el gobernador Jerry Brown firmó una ley al respecto.

"La historia debería ser honesta", dijo Brown en un comunicado emitido por su oficina.

La medida fue aprobada por el parlamento estatal este mes, con la oposición de los republicanos.

"La ley revisa las leyes existentes que prohíben la discriminación en educación y asegura que las contribuciones importantes de estadounidenses de todos los extractos y modos de vida se incluyan en nuestros libros de historia", dijo Brown. "Representa un paso adelante importante en nuestro estado", añadió.

La ley también requiere que las escuelas públicas enseñen las contribuciones de los habitantes de las islas del Pacífico y los discapacitados.

Las leyes de California ya incluyen estudiar en la escuela los logros de los nativos, los afroamericanos, los mexico-americanos, asiaticoamericanos y euroamericanos.

Podrían pasar varios años antes de que los estudiantes de California comiencen a leer sobre los logros de los gays en sus libros de texto. El Departamento de Educación ha dicho, debido a problemas presupuestarios, que no se adaptarán nuevos libros de texto hasta 2015.

(Reporte de Jim Christie; Traducido por Emma Pinedo en la Redacción de Madrid)