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domingo, 25 de diciembre de 2011

FIESTA DE LOS EXCESOS

¿Qué es la navidad?
La palabra navidad deviene del término latín nativitas que significa "nacimiento". La navidad como festividad es muy posterior a la fundación del cristianismo, ya que data del siglo III de nuestro tiempo, coincidiendo con la fiesta del Sol Invencible de los romanos. Esto nos da una pista, según William J. Thige, de la falta de originalidad de esta festividad, contemplando que se desarrolla en el marco de la necesidad de la naciente Iglesia Católica de convertir a lxs paganxs. 

Además, todas y cada una de las religiones esparcidas por el mundo tienen una fiesta similar.

La navidad es exactamente igual para la mayoría de los cristianos (Católicxs, Evangélicxs, Protestantxs, Mormonxs, etc.) ya que se festeja el 25 de diciembre conmemorando el nacimiento de Jesús de Nazaret. 

Para lxs judíxs la festividad importante es la celebración del Hannukah o "Fiesta de las Luces", una conmemoración celebrada durante ocho días, representando la derrota de lxs helenxs y la recuperación de la independencia judía a manos de lxs macabexs sobre lxs griegxs, y la posterior purificación del Templo de Jerusalén de los iconos paganos, en el siglo II a. C. La tradición judía habla de un milagro, en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite, que alcanzaba sólo para uno. Esto dio origen a la principal costumbre de la festividad, que es la de encender, en forma progresiva, un candelabro de nueve brazos llamado januquiá (uno por cada uno de los días más un brazo «piloto»). La festividad acontece el 25 de Kislev del calendario judío, fecha que acaece entre fines de noviembre y fines de diciembre del calendario gregoriano.

Para lxs hindúes el "Diwali" o "la fiesta de las luces" es el paralelo con la navidad cristiana. El festival conmemora la vuelta del dios Ram a su reino de Ayodhya tras catorce años en el exilio, en los que vence al rey diablo de Lanka (la Sri Lanka actual). Se dice que su camino fue iluminado con lámparas, velas y dibujos tradicionales y que fue recibido con gran pompa a su vuelta a casa. Para conmemorar la victoria demiúrgica del bien sobre el mal y rendir culto a Ram, que se aventuró al exilio sólo para complacer a su padre, las casas y los comercios indios aparecen hoy engalanados con luces de todos los colores.

Para lxs musulmanxs lo más parecido a la navidad es el Mawlid Al Nabí que conmemora el día del nacimiento de Mahoma, que cobró importancia cuando lxs musulmanxs se encontraron con lxs cristianxs que festejaban el día del nacimiento de Jesús. La fecha de Mawlid Al Nabi es el 12 de Rabí al-awwal.

También el Budismo posee su propia Navidad, si ésta se entiende como una festividad de marcado carácter social. “La Navidad es una fiesta, un regalo. El alimento se convierte en un elemento muy importante y se hace mucha comida para compartir con amigxs. Se extiende a todo el mes de diciembre, que es la estación festiva por excelencia en el budismo”, según comenta Shérab-Wang-Mo. 

Lxs Wiccxs celebran Yule alrededor del 21 de diciembre. Es un sabat menor, y está relacionado con los ciclos de la tierra en relación al sol, por lo que su fecha cambiará anualmente, Igual que Ostara, igual que Litha e igual que Mabon. Los que viven en el Hemisferio sur no celebran Yule sino LItha. Los colores correspondientes a Yule son el verde, el dorado, el plateado, el rojo, curiosamente colores "navideños".
El árbol puede ser cualquiera menos un sauco, y la decoración suele hacerse con frutos y luces de colores. Se puede celebrar navidad ya que lxs wiccxs respetan los lazos familiares y fraternales.  Además el nacimiento de Jesús, representa para los paganos el renacimiento del Dios, por lo que no hay ninguna contraposición.

¿Cuestión cultural o cuestión divina?

Como se puede apreciar, la navidad no es en forma alguna una festividad  propiedad legítima de ninguna religión. Cada una profesa y festeja del modo que quiere y esa observancia tiene una estrecha relación con sus cuestiones culturales. Mas bien tiene que ver con la necesidad de cada cultura-religión de dar un inicio o "fecha de inauguración" a su credo. 

Por otro lado, las situaciones históricas, políticas, geográficas, antropológicas, etc., han influído de alguna manera en las diversas religiones y, en consecuencia, la figura simbólica de la navidad. Para poder percatarnos de esto basta con hacer un recorrido histórico de la Navidad Cristiana de los últimos 50 años.

Quiero decir que el espíritu de fiesta es observado de diferentes maneras entre las diferentes religiones e incluso dentro de una misma religión encontramos maneras muy distintas de conceptualizarla. Se van incorporando nuevos simbolismos, nuevas concepciones nuevxs personajes, etc. Sin dudas, en el siglo III d/c no existía la figura del "pino navideño", o la costumbre de dar obsequios y mucho menos la figura de Papá Noel.

Se dice del uso del árbol, adornado y venerado por lxs Druidas de Europa central, cuyas creencias giraban en torno a la sacralización de todos los elementos de la naturaleza forma parte de la celebración del cumpleaños de uno de sus dioses adornando un árbol perenne, coincidiendo en cercanía con la fecha de la Navidad cristiana. Cuando lxs primerxs cristianxs llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín); y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos). Posteriormente con la evangelización de esos pueblos, lxs cristianxs tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado. Se dice que San Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

Respecto de Papá Noel, es un personaje inspirado en un obispo cristiano de origen griego llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia, en los valles de Licia (en la actual Turquía). Se estima que Nicolás de Bari nació cerca del año 280 en Patara, una ciudad del distrito de Licia, en la actual Turquía. Era hijo de una familia acomodada y creció bajo los tirantes deseos de su madre y su padre. Su padre deseaba que siguiera sus pasos comerciales en el Mar Adriático, mientras su madre pretendía que fuera sacerdote como su tío, el obispo de Mira (antigua ciudad griega de la Anatolia Egea, actualmente Turquía). Lamentablemente, la peste solucionó su dilema al llevarse a ambxs, mientras trataban de ayudar a lxs enfermxs de su ciudad. El muchacho, conmovido con la desgraciada situación de su gente ante semejante enfermedad, repartió sus bienes entre los necesitados y partió hacia Mira para vivir con su tío y ordenarse como sacerdote, cosa que logró a los 19 años. Más tarde, al morir su tío fue elegido para reemplazarlo. De él, se cuentan cientos de historias, especialmente narrando sus milagros y sus bondades para con la gente pobre.

Su relación con lxs niñxs nace en una de las historias que indica que alguien acuchilló a varios pequeñxs, entonces el santo rezó por ellxs y obtuvo su curación casi inmediata.

Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en otra historia, que cuenta que un empobrecido hombre padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria, al carecer las muchachas de la dote parecían condenadas a ser "solteronas". Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos. De ahí se desprende la tradición occidental de dar presentes a los niños en navidad. 

Sin dudas la celebración de la navidad tienen toda su constitución en hechos míticos. Particularmente la navidad cristiana es una suerte de Frankenstein donde tomaron elementos de diferentes culturas paganas que dieron forma a esta noción mercantil del nacimiento de Jesús. 

¿Es la navidad una cuestión de fe o una imposición institucional?

En mi opinión la navidad es una imposición desde sus albores. Si fuera una cuestión de fe, las personas que profesan las diferentes religiones y particularmente lxs cristianxs deberían observar el 25 de diciembre como un día de oración, de austeridad y de comunión con su Dios. Sin embargo no es lo que sucede. La cena de navidad debería respetar el mito del nacimiento de Jesús en un pesebre rodeado de animales de granja en la pobreza más severa. Los obsequios deberían ser cosas que realmente los niños necesiten, tal y como el mito de los tres reyes magos nos cuenta. La reunión debería ser un momento de reflexión y balance entre padre, madre e hijxs.

No obstante, sucede todo lo contrario. La cena de navidad no es otra cosa que la excusa para generar una fiesta. Los días previos las personas entran en un frenesí de compras gastando el dinero que tienen y el que no tienen en ropas, comidas, bebidas, obsequios, pirotecnia, etc.  En nochebuena la gente viste sus mejores galas, el banquete es abundante y las bebidas alcohólicas son protagonistas. Mientras que los reyes magos dieron a Jesús arrope, miel y abrigo, cosas necesarias para su subsistencia, nosotrxs les obsequiamos a lxs niñxs juguetes que desaparecerán en un abrir y cerrar de ojos. Terminada la cena de navidad, cuyo objeto estuvo lejos de reunirnos para la reflexión y la oración, nuestro destino termina siendo una salida a lugares de diversión nocturna y, al día siguiente, aunque con resaca, nos vamos a pasar el día de un modo más bien vacacional. 

Entonces, la pregunta final es ¿por qué lxs cristianxs y lxs católicxs nos critican a atexs y agnósticxs cuándo le damos un sentido de fiesta a la navidad sin mayor connotación que la oportunidad de reunirnos con nuestras familias y con nuestrxs amigxs? En definitiva todos hacemos lo mismo. No he conocido a nadie que tenga una navidad austera y de reflexión. He visto a todxs esxs cristianxs y católicxs (que nos critican por celebrar una fecha de la cual descreemos) comer hasta reventar, tomar alcohol hasta no recordar nada e insultar sus propias creencias haciendo exactamente lo mismo que haríamos nosotrxs en cualquier celebración. La única diferencia es que nosotrxs somxs honestxs con nosotrxs mismxs y actuamos en consecuencia. Nosotrxs no enviamos deseos ni bendiciones, regalamos ciencia y razón. Nosotrxs no fastidiamos a aquellxs que viven su fe de una forma u otra, simplemente nos limitamos a hacer nuestra propia militancia en nuestrxs propios espacios, respetando la diversidad religiosa, como así al resto de las diversidades.

Por último quisiera decir que nosotrxs, lxs no creyentes, defendemos la igualdad y la inclusión, cosa que muchos de los que se dicen cristianxs, que son más papistas que el papa, yendo poco más de rodillas a la difunta correa, no hacen. Aquellxs que van a la misa de las 20hs en vísperas de noche buena, aquellxs que están en guerra todo el año con otrxs pero el 24 de diciembre a las 00hs se dan el beso de Judas, aquellxs que se rasgan las vestiduras cuándo ven un slogan de "Dios no existe" son lxs mismxs que oprimierxn históricamente a las minorías y estigmatizaron a las mujeres. Son lxs mismxs que dijeron NO a que a muchos otros seres humanos se les reconozca su dignidad de tales mediante legislaciones inclusivas (voto femenino, matrimonio civil, matrimonio igualitario, divorcio vincular, educación sexual integral, ley nacional de sida, etc.). Esxs que comen santos y cagan diablos son lxs mismxs que dicen hoy NO a la identidad de las personas trans, son lxs que dicen NO a que las mujeres interrumpan su embarazo voluntariamente, son lxs que dicen NO incluso cuando ese aborto está contemplado por la ley. Son lxs mismxs que redujeron a las mujeres al lugar de cosas, son lxs mismxs que criminalizaron, patologizaron y excomulgaron a las comunidades LGBTI por sentir diferente, son lxs mismxs que dicen NO a las políticas públicas inclusivas e igualitarias. 
Entonces: ¿Quién le falta el respeto a quién? ¿Nosotrxs por festejar una fiesta que no nos pertenece, pero tampoco les pertenece a ellxs o ellxs por juzgarnos por no creer en su amigo imaginario? 

Salud!


martes, 8 de noviembre de 2011

La mojigata - Marqués de Sade

El señor de Sernenval, que rondaba los cuarenta años de edad, contaba con unas doce o quince mil libras de renta que gastaba con toda tranquilidad en París, y no ejercía ya la carrera de comercio que antaño había estudiado con miras a conseguir un cargo de regidor. Hacía algunos años había contraído matrimonio con la hija de uno de sus antiguos colegas, cuando ella tenía unos veinticuatro años. No había otra mujer con tanta frescura, con tanta lozanía y tan rellenita como la señora de Sernenval. Aunque no tuviera el físico de las Gracias, resultaba tan apetecible como la mismísima madre del amor, y aunque su apariencia no fuera precisamente la de una reina, emanaba de ella tanta voluptuosidad, con esos ojos tan amorosos y lánguidos, esa boca tan hermosa, esos senos tan redonditos y firmes, que era una de las mujeres más atrayentes de París.

Sin embargo, la señora de Sernenval, tan atractiva como era, adolecía de un defecto insoportable: una infinita mojigatería, una beatería irritante y una actitud tan ridículamente pudorosa que raramente su marido podía convencerla para que se dejara ver en público en su compañía. Tampoco era frecuente que accediera a pasar la noche con él, y cuando se dignaba a otorgarle este placer, lo hacía siempre con el máximo recato, vestida con un horrible camisón del que no se despojaba jamás. Únicamente le permitía la entrada a través de una abertura realizada artísticamente, a tal efecto, en el pórtico del Himeneo, y siempre con la condición de que no intentara ningún otro contacto ni tocamiento deshonesto.

Él respetaba con resignación los pudorosos límites que ella le imponía para evitar que montara en cólera, y por miedo a perder el favor de su mujer, a la que adoraba, aunque tanta mojigatería le resultaba ridícula; por eso, de vez en cuando, intentaba sermonearla.

-No es pasando todo el día en las iglesias, rodeada de curas, como una mujer honesta cumple con sus deberes matrimoniales. Lo primero de todo es atender a los de la propia casa. Harías más honor a los designios del eterno viviendo de forma honrada en el mundo real que enterrándote en las iglesias. Además, esos sementales de María son mucho más peligrosos que mis leales amigos, a los que tú evitas. Como te amo tanto me preocupan seriamente todas esas prácticas religiosas. ¿Y quién me asegura a mí que, en vez de acudir a los altares de Dios, no caigas de vez en cuando en el blando lecho de algún levítico? Esos bribones son de lo más dañino: hablando de Dios es como seducen a nuestras mujeres y a nuestras hijas, y en su nombre nos deshonran y engañan. Todos te consideran un modelo de virtudes, y yo también lo creo ¿pero qué pruebas tengo de que realmente seas digna de esa reputación? Con más facilidad lo creería si te viera salir airosa de los intentos de seducción de otros hombres, pues la esposa que no corre nunca ningún riesgo, y que tan segura se siente de sí misma, se convierte en una víctima fácil.

Ante este tipo de sermones, la señora de Sernenval nunca respondía nada, ya que era evidente que la argumentación no tenía réplica alguna; pero se ponía a llorar, recurso muy común entre las mujeres enamoradas o débiles, y también entre las hipócritas. Ante esto, su marido no se atrevía a seguir.

Esta era la situación cuando un viejo amigo del señor de Sernenval vino desde Nancy con objeto de visitarlo, y también para resolver varios asuntos de negocios que tenía pendientes en la capital. Desportes, así se llamaba este vividor que tenía aproximadamente la misma edad de su amigo, no hacía ascos a ninguno de los placeres que la bienhechora naturaleza ofrece a los hombres para que olviden sus desdichas. Aceptó con agrado alojarse en la casa de Sernenval y se alegró mucho de verlo, aunque se extrañó ante la actitud de la mujer de éste, que desde el momento en que supo de la presencia del extraño se enclaustró en sus habitaciones y no se dejó ver ni a la hora de la comida. Desportes, pensando que su presencia le era incómoda, se ofreció a buscar otro alojamiento, pero su amigo le disuadió de ello y acabó por confesarle las ridiculeces de su bella esposa.

-Tenemos que perdonarla -le rogó el ingenuo esposo- ya que sus innumerables virtudes compensan estos pequeños defectos. Me atrevo a pedir tu comprensión, igual que ella tiene la mía.

-Por mi parte no hay problema -respondió Desportes-. Sabiendo que no se trata de nada personal contra mí, y teniendo en cuenta que es la mujer de quien tanto estimo, no veré en sus defectos más que respetables virtudes.

El señor de Sernenval abrazó a su amigo y desde entonces ya no se ocuparon más que de gozos y placeres.

Si no fuera por la estulticia de dos o tres cernícalos que desde hacía unos cincuenta años controlaban en París la prostitución, y en concreto la de un granuja español que astutamente ganaba cien mil escudos anuales con el negocio de la Inquisición, no cabe duda que dos dignos burgueses como éstos, soltero el uno y casado con una mojigata el otro, hubieran podido acudir con toda legitimidad a uno de los lupanares de la ciudad para divertirse un poco. Pero ya se había instaurado la grosera idea de que, para el buen gobierno de la Nación, era necesario que sus gentes diesen minuciosa cuenta de aquellas partes del cuerpo que más solazan al individuo, porque ello constituía uno de los resortes más efectivos del poder y uno de los pilares más seguros de la virtud. Se habían hecho creíbles ideas absurdas como, por poner un ejemplo, que el hombre al que le gusta admirar los pechos de una mujer es un canalla, pero el que se limita a observar la curva de una cadera sigue siendo un hombre honrado; ocurría, además, que a quien cayera en una de las categorías consideradas como inaceptables, según la moda, se le consideraba el peor enemigo del Estado. Y como este tipo de grotescas infamias logran realmente congelar el deseo de los ciudadanos, al señor de Sernenval ni se le pasó por la cabeza proponer a su amigo semejantes actividades licenciosas.

Dándose cuenta de ello, aunque sin comprender del todo los motivos, Desportes le preguntó por qué se había brindado a gozar con él de todos los placeres de la capital, pero ni siquiera se había atrevido a mencionar éstos. Sernenval aludió a la inoportunas actividades de la Inquisición, pero su amigo se rió y afirmó que con total seguridad, a pesar de todos los informes, listas de alcahuetes y demás actividades disuasorias, él quería ir a cenar con unas prostitutas.

-De acuerdo -respondió el señor de Sernenval-. Para que veas cuál es mi manera de pensar, yo mismo te procuraré estos placeres, pero espero que lo comprendas: por el lazo sentimental que me une a mi esposa, a la que no deseo traicionar, yo me abstendré de ellos.

Desportes se mofó un poco de la actitud de su amigo, pero al comprobar lo inflexible que era en su decisión, lo aceptó y salieron. La popular madame S. fue la sacerdotisa en cuyo templo pensó el señor de Sernenval inmolar a su amigo.

-Necesitamos una mujer honrada y en la que podamos confiar, -le explicó-, ya que mi amigo, al que te pido que atiendas con la mayor solicitud, está pasando una temporada en París y no le gustaría tener que dar malas referencias cuando regrese a su provincia, ni que tú perdieras tu reputación allí. De modo que sé franca, y dinos si cuentas con la mujer adecuada para hacerle gozar con tranquilidad.

-Escucha -contestó madame S-. Sé perfectamente a quién tengo el honor de dirigirme, y no tengo por costumbre engañar a clientes de esta categoría, de modo que voy a hablar con claridad y a demostrarles que soy de fiar. Conozco a la mujer que necesitan; únicamente es necesario acordar el precio. Es una criatura adorable que los cautivará en cuanto la vean, lo que aquí llamamos “un bocado de monje”, y ya saben que entre ellos se encuentran nuestros mejores clientes. Hace tres días el obispo de M pagó por ella veinte luises, ayer el arzobispo de R cincuenta, y esta misma mañana he cobrado por ella otros treinta. A ustedes se la ofrezco por diez luises, para ganar su estima, pero será necesaria la máxima puntualidad en el día y en la hora; tiene un marido tan celoso que no tiene ojos sino para ella, y sólo dispone de algunos ratos en los que le es posible rehuir su vigilancia. De modo que no podrán retrasarse ni un solo minuto de la hora convenida.

Desportes regateó un poco. Jamás ninguna ramera había cobrado diez luises en toda la Lorena. Pero cuanto más insistía él en una rebaja, más ensalzaba madame S su mercancía, así que al fin aceptó.

El encuentro fue acordado para el día siguiente a las diez de la mañana, y la aventura duraría todo el día. Sernenval decidió acompañarlo, pero con la intención de irse pronto y dedicar el resto de la jornada a otras tareas más urgentes. A la hora convenida los dos amigos se presentaron en la casa de citas. La diosa a la que Desportes iba a ofrecerse en sacrificio esperaba allí, en una alcoba levemente iluminada por una luz tenue y voluptuosa.

-Dichoso hijo del amor -dijo el señor de Sernenval, empujando a su amigo hacia el templo- acude presto a los sensuales brazos que te aguardan. Ya me contarás luego, y yo me alegraré infinitamente de tu felicidad. Además, como no sentiré celos de ninguna clase, mi alegría será mucho más pura.

Más de tres horas duró el homenaje, hasta que Desportes por fin salió asegurando que jamás había probado nada parecido, porque ni la mismísima Venus le hubiera podido hacer gozar así.

-¿Dices que es deliciosa? -preguntó Sernenval un tanto acalorado.

-¿Deliciosa? No hay palabras para explicarte ni remotamente cómo es. No hay pincel que pueda describir la voluptuosidad de sensaciones en la que me he visto inmerso. Aparte de los encantos que le ha otorgado la naturaleza, cuenta con un arte tan sensual que aún me siento trasportado. Pruébalo... pruébalo, amigo mío, por favor, y tendrás que reconocer que no hay otra como ella en todo París.

Sernenval se mantuvo firme, pero como se le había despertado cierta curiosidad, pidió a madame S que hiciera pasar a la joven por delante de él cuando saliera de la alcoba. Y así fue. Pero cuando salió la diosa, con un porte orgulloso y altivo... ¡Por Dios! ¡Qué cara se le puso al señor de Sernenval cuando reconoció a su mujer! Era ella... esa mojigata que ni tan siquiera se dejaba ver por los amigos de su esposo, allí, prostituyéndose en una casa de lenocinio.

-¡Canalla! -gritó lleno de furia, pero ya no logró alcanzar a su traicionera esposa que, al verse en evidencia, salió huyendo.

En un estado de agitación indescriptible, Sernenval fue a pedirle cuentas a madame de S; ella le pidió excusas, pero le aseguró que aquella mujer llevaba ya más de diez años trabajando en aquella casa. Desde hace más de diez años, es decir, desde mucho antes de la boda con él.

-¡Esa malvada mujerzuela! -musitó entre sollozos el desventurado esposo, a quien su amigo trataba de consolar en vano-. Pero es mejor así, desprecio es lo único que merece y el mío la cubrirá para siempre. Sin embargo, con esta experiencia cruel he aprendido algo: que jamás se debe juzgar la virtud de las mujeres tomando como referencia su máscara de hipocresía.

Sernenval volvió a su casa, y nunca más volvió a ver a su virtuosa esposa; esa ramera indecente había tomado su propio camino, lo cual a él no le preocupó en absoluto. Desportes se despidió al día siguiente, no deseando imponer su presencia en semejante situación. El desafortunado Sernenval quedó solo, destrozado, lleno de odio y de dolor, y comenzó a redactar un escrito contra las esposas hipócritas que nunca sirvió para corregir a las mujeres de su doblez y que ningún hombre leyó jamás.

sábado, 25 de junio de 2011

¿DIOS? ¿QUÉ DIOS?

Leía atentamente los comentarios de algunas personas en un enlace de youtube, video que versaba sobre un documental donde aparece un hombre que realiza un suicidio asistido.

Tanto la Eutanasia como el Suicidio Asistido son formas de morir dignamente. Si yo tuviera una enfermedad terminal donde mi calidad de vida se deteriorara rápidamente me gustaría poder hacer uso de mi derecho a morir dignamente. Porque no solo se trata de vivir con dignidad, se trata también de poder morir de la forma que yo elija. Se trata de permitirme no seguir viviendo si vivir implica que sufra yo y mi entorno.

Hasta ahí nada nuevo, es una discusión que se da en el mundo desde hace tiempo. 

Lo curioso es ver cómo las personas defienden posiciones que someten a los demás. Por ejemplo, una persona en ese enlace de youtube condenaba a ese hombre a pasar la eternidad en el infierno. Esa es una manera de poner valor a las acciones de otros. Para mi es muy respetable cada opinión sobre este o cualquier otro tema siempre y cuando esa opinión no conduzca sobrevaluar mi forma de vivir suponiendo que es la "verdadera" y cualquiera que se aleje de mi escala axiológica es el "malo/a", es el "pecador/a". 

¿Quién se pone en los zapatos de esa persona que decide terminar con su vida? ¿Quién piensa por un momento si esa decisión es la más acertada para esa persona que no quiere seguir viviendo en condiciones indignas? ¿A nadie se le ocurrió que quizás esa persona no crea en un/a Dios/a y en consecuencia se encuentre alejada de la tiranía religiosa?

¡Cómo nos cuesta sentir empatía por el otro o la otra! ¡Cómo nos perturba sospechar que esa muleta mal llamada "fe" pudiera romperse! Y es que si eso sucede nos tendremos que hacer cargo de nuestras propias vidas, y eso implica tener que elegir y sostener esa elección sin tener a quién o a qué culpar cuando esa elección es equivocada.

Creo en la libertad de expresión, creo en las distintas maneras de ver la realidad, pero no creo ni avalo la descalificación y la condena en aras de esa libertad.

sábado, 23 de abril de 2011

PASCUAS: Pretextos y más pretextos.

Ya se ha dicho todo sobre las pascuas. Por más que me seque el cerebro pensando estoy seguro que no voy a decir nada que no se haya dicho. En el cibermatutino MDZ ya hubo una nota que habla de las mini-vacaciones que los “creyentes” se toman por estos días y está clarísimo que no se observa y es una hipocresía enorme decirse cristiano o católico cuando no son capaces de sostener éste rito. Me importa menos que nada. Yo no creo y obviamente no observo estos días como una cuestión litúrgica. Además como asado y no me he muerto. Así que solo me voy a limitar a poner una nota de un compadre con el que me siento identificado en algunos aspectos. Ahí les va.

"No soy ciertamente lo que se dice un "creyente", hace muchos años que dejé de creer en la liturgia y la religión. Sin embargo, no dejo de asombrarme cada año por la "calidad" de la fe de algunas personas que conozco y que realmente no toman estas fechas como lo que son, sino como una nueva excusa de descanso semanal.
    Mucha gente aprovecha este momento del año para hacer unas pequeñas vacaciones y olvida lo que realmente debería recordar: la pasión de Cristo. Muchas veces se trata de la misma gente que nos da luego lecciones de moralidad y suele arrogarse una autoridad inexistente, supuestamente dada por el hecho de ir cada tanto a misa.
    He visto innumerable cantidad de veces ceder a las tentaciones más diversas a algunas de las personas más creyentes que conozco. Muchas veces frente a una infracción de tránsito y la consecuente "coima" al policía de turno, otras tantas guardándose un vuelto de dinero que le ha sido dado de más y otras veces haciéndose los distraídos frente a la necesidad ajena.
    Lamentablemente, algunas de estas personas son de mi trato cotidiano, ya sea a nivel laboral, ya sea a nivel personal. Son personas que suelen hablar de ética y valores paradas desde un "pedestal" que cuesta observar con claridad.
    Esas personas despotrican contra los políticos y otros especímenes, pero casi no se diferencian de ellos, sólo se manejan a otro nivel. No entienden que es lo mismo pagar una gran coima que una pequeña, no aceptan que sólo son diferencias cuantitativas, no cualitativas.
    Prefiero no festejar estas pascuas, pero tampoco ser hipócrita. No creo en la liturgia, pero trataré de reflexionar en estas fechas para intentar ser una mejor persona a futuro.
    A aquellos que sí son creyentes los invito a volver a encontrarse con su fe y rememorar la pasión de Jesús. Eso los ayudará a encontrar ese rincón del espíritu que los llevará a ser mejores "cristianos".
    De eso se trata la cosa, de volver a las raíces de nuestra propia espiritualidad. De volver a abrirnos a los demás de manera solidaria y desinteresada.
    No es poco..."

Christian Sanz

viernes, 8 de abril de 2011

La FALGBT rechaza designación de Marino como Arzobispo de Mar del Plata

El funcionario, articulador de la campaña que la jerarquía de la Iglesia Católica desarrolló contra la ley de Matrimonio Igualitario, fue ascendido por la cúpula vaticana
La Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y trans rechaza la designación de Antonio Marino como Arzobispo de Mar del Plata, al tiempo que evalúa esta designación como un grave avance del sector más reaccionario de la jerarquía de la Iglesia Católica.

Como responsable de la Comisión Episcopal de Seguimiento Legislativo, Marino fue quien presentó la posición de la Iglesia frente a la Ley de Matrimonio Igualitario al tiempo que consideró la existencia de “una campaña para instalar en los medios este tema como algo natural como el agua, o normal como la heterosexualidad”, e intentó explicar que la Iglesia tiene “una verdadera preocupación pastoral por las personas de tendencia homosexual”, a la que consideró una “patología”.

Marino también había considerado que "las personas que practican la homosexualidad padecen de más ansiedad, tienen más tendencia al suicidio y consumen con más frecuencia estupefacientes" lo que fue rechazado ampliamente en su momento por la comunidad científica y la Federación Argentina LGBT.

Al respecto, Esteban Paulón, Presidente de la FALGBT expresó "consideramos un retroceso grave por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica este premio a Marino ya que no sólo implica una provocación a todo el colectivo LGBT sino una afrenta a los amplios sectores políticos y sociales que apoyaron la aprobación de la Ley de la Igualdad, entre los cuales se encontraba una porción importante de las y los creyentes católicos."

miércoles, 6 de abril de 2011

Y LA IGLESIA LA SIGUE CAGANDO...

Por si no lo sabían, el representante de la Iglesia Católica de Bélgica recibió cuatro pastelazos bien dados en la cara por decir una sarta de pelotudeces tales como que la epidemia del VIH es parte de una "justicia intrínseca", estar en contra de los homosexuales y obviamente en contra del aborto.

Cuatro pastelazos es poco para un sujeto que no tiene el menor reparo en decir cualquier barbaridad que se le cruza por su anacrónico y marchito cerebro. Hemos visto a lo largo de la historia cómo este tipo de gente (si así se les puede llamar) han condenado a grandes grupos poblacionales o sociales, condenando la diferencia que es lo que en definitiva nos enriquece como humanidad. 


lunes, 21 de marzo de 2011

MANUAL DEL CURA PEDÓFILO

Bernardo Álvarez, Obispo de Tenerife.
CÓMO JUSTIFICAR SUS DESEOS CARNALES. Por Bernardo Álvarez, Obispo de Tenerife.

Capítulo I: El sacerdote y los niños.

¿Cómo puede usted justificar su pederastia? ¿Cómo hacer su descargo si a Ud le gusta comerse de tanto en tanto un pebete? Simple. ¡Sólo diga que el pibe lo sedujo, lo provocó y listo!
Hace más de 2011 años Jebús decía: “dejad que los niños vengan a mi”. Antropólogos han descubierto recientemente que en realidad la frase que Jebús dijo es “dejad que los niños me provoquen, por que eso me gusta”. Cómo esa frase quedaba fea, la Iglesia, una vez constituida como la corporación que conocemos hoy, decidió cambiarle algunas palabrillas para que los creyentes no confundan la “Pasión de Jebús” con “La pasión de Jebús por los pibes”.

En este capítulo echaremos por tierra la creencia popular y nefasta que reza que la pedofilia es un crimen y reivindicaremos la noción eclesial y celestial de condenar a la homosexualidad como una aberración.

Dice nuestro gurú Bernardo Álvarez que “si te descuidas, te provocan”. Por que claro, los pibes de 11 o 13 años en realidad son sexópatas que a toda costa te quieren llevar a la cama. Desde éste lugar, dice nuestro guía espiritual, que la pedofilia no puede ser un delito bajo ningún aspecto. Además, la pederastia deriva de la homosexualidad. En éste sentido dice nuestro líder que “no hay que confundir la homosexualidad como necesidad existencial con la que es practicada como vicio. La persona la practica como puede practicar el abuso de menores”. A su juicio, esto que la humanidad equivocadamente considera un delito, nace de la búsqueda de la “novedad” y se convierte por eso en “una forma de sexualidad distinta”.

Aunque la gente diga que la diferencia entre una relación homosexual y un abuso es el consentimiento, nuestro Obispo estrella nos enseña claramente que "puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan”. Mas allá de todo, los homosexuales “son algo que perjudica a las personas y a la sociedad”.

Bien nos enseña el presbítero que “no es políticamente correcto decir que la homosexualidad es una enfermedad, una carencia, una deformación de la naturaleza propia del ser humano”. La homosexualidad se practica “como vicio”. El prelado no dice que deba reprimirse, “pero entre no reprimirlo y promoverlo hay un margen”.

En consecuencia, luego de reunirse la “obispada” en un country de las Baleares para tratar el nauseabundo tema de “los niños abusadores de curas”, decidieron mostrarnos con ejemplos que son los niños los que buscan lo que no se les ha perdido debajo de la sotana de los curas.

Ejemplo A: Si usted está en el púlpito y se encuentra un niño de 0 a 5 años y no puede resistirse a los encantos del provocador pequeño, no reprima sus impulsos, usted está siendo acosado por la criatura que le estira las manitos porque quiere ser “tomado en sus brazos”.
Ejemplo B: Si usted se encuentra en la sacristía y de repente se le acerca un niño de 5 a 10, tenga cuidado por que seguramente lo que quiere es tener relaciones carnales con usted. Ese niño es un peligro, se pone esos pantalones cortos y monta su bicicleta de esa forma tan sensual que a usted no le queda más opción que aceptar esa seducción disfrazada de inocencia.
Ejemplo C: Si se le acerca un muchacho de entre 10 y 15 años, no lo piense más y decídase a echarse una canita al aire con el mozalbete. Ese tipo de predadores tienen una estrategia de seducción que va desde una simple mirada hasta un “hola” sugestivo. ¡No tenga reparos en hacerlo suyo!

Ya si el jovenzuelo tiene más de 15 años, tenga cuidado por que es él quien cometerá pederastia con usted. No se deje engañar los niños tienen una sola idea en la cabeza: PROVOCARLO Y SEDUCIRLO PARA SODOMIZARLO A USTED.

NOTA: Esta sátira está basada en los dichos del Obispo de Tenerife Bernardo Álvarez, publicados por MIGUEL ÁNGEL MARFULL para el periódico on line “Público.es” - Link: http://www.publico.es/espana/31531/un-obispo-justifica-la-pederastia-porque-hay-ninos-que-provocan